Mostrando las entradas con la etiqueta LITERNautas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta LITERNautas. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de enero de 2009

Grandes Frases

Estas que vienen son redondas frases redondas...
Primero, el filósofo Leszek Kolakowski opina sobre las previsiones de futuro:
"Piense solamente en los profetas actuales -por ejemplo, en los economistas, gente lista y competente- y en sus predicciones, que a menudo sólo sirven para tirarlas a la papelera al cabo de un año."
Y después, el escritor israelí Amos Oz (que sueña con la paz entre Israel y Palestina...) comenta, con espeluznante acierto, sobre el significado de nuestras vidas:
"Las personas trabajan más de lo que deberían, nada más que para ganar una mayor cantidad de dinero que en realidad no necesitan, con el fin de comprarse objetos que en realidad no necesitan y de impresionar a unas personas a las que en realidad no quieren."
Nada mal para una época de crisis.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Me parece un buen regreso, feroz y serio a un tiempo, después de meses de ausencia... Que disfruten!

Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en XL-Semanal.

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.
No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.
De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Ed ucación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.
Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet.. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio.
Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado.

Arturo Pérez Reverte, 2008.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Luna madrileña en Navidad

A lo largo de la historia muchos han sido creyentes de esa teoría que hace de la luna una vía de escape a otros mundos, a otro universo. Un agujero blanco por donde se cuela una luminosidad especial que nos susurra la posibilidad de una forma de vida blanquecina, etérea, lejana. Junto al gigantesco árbol navideño que han puesto en el Palacio Real de Madrid, esta lunita parece sólo otra de las luces que visten esta escultura, una luz inquieta que se ha escapado del resto y que avanza por la noche con la idea firme de vivir a tope el 2008.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Christian Jean Pastor SJ



Placas tectónicas, imperios devastados, ingeniería telúrica, telarañas en erupción, continentes sumergidos, planos medievales, la peste, los besos arrancados, la extrema luminosidad posada en la sombra de un callejón olvidado en el casco viejo de Salamanca, España, mientras recuerdo las fotografías de un jesuita que camina a su aire, que piensa por libre, que un día esperó durante horas para fotografiar el instante preciso en que el sol dibujaba una textura terráquea en algún otro callejón olvidado de Guanajuato, México. Y todo está comunicado, entrelazado, y somos sólo vibraciones musicales de este gran concierto que es el uni-verso.
Un homenaje modesto al maese Christian, que nos enseñó a mirar con ojos desobedientes y cristalinos, inquietos, místicos. No seré el único que le debe las bases firmes del conocimiento de la imagen, de las artes gráficas y visuales. Pero aunque somos muchos los que hemos pasado por sus clases sólo algunos hemos comprendido las señales.

viernes, 23 de noviembre de 2007

La fábula de las regiones

Se acaba de publicar el último libro de Alejandro Rossi, Edén. Va entonces unas líneas sobre otro de sus singulares libros, aparecido hace muchos años.
*
Hace un tiempo encontré un libro de Alejandro Rossi, La fábula de las regiones, en la biblioteca del Instituto de México. Fue una sorpresa refrescante porque yo, distraído de nacimiento, buscaba otras cuestiones y ahí estaba este librito editado por Anagrama justo después del éxito del Manual del distraído.
Se trata de una serie de relatos con el leit motiv de la Región Geográfica como diferenciación política, cultural y hasta genética. Rossi nunca escribe una sola palabra de sobra. Es un deleite -en esta época de libros que sobrepasan las 600 páginas de verborrea campante- encontrar un libro que basa su poder en la economía y precisión del lenguaje (135 páginas con tipo grande y generosos márgenes). Es notorio que Calvino todavía tiene lectores.
Pero también Faulkner y Onetti tienen en Rossi a un lector serio. Los relatos de La fábula de las regiones poseen ese componente climático (el bochorno, los sudores, la inclemencia) que se cuela por las narices y los poros de la piel hasta llegar al alma. Y trastornarla, delinearla. Ahí están las mismas historias ancestrales, los triángulos amorosos entre familiares (tan viejos como el cencerro de las ovejas), la puñalada por la espalda del amigo, la hembra caliente que derrite al más templado, los ideales disfrazados de soldaditos de juguete.
La desesperanza dibuja cada relato pero con gotas de humor ligero, casi elegante, a diferencia de la absoluta falta del mismo en la mayoría de textos onettianos. Rossi opta por sonreír de vez en vez ante la repetición de los mismos pecados latinoamericanos, los mismos errores heredados del catolicismo, la larga mano negra de la civilización occidental. Una forma sabia de ofrecer su visión del mundo a partir de la creación del lenguaje.
Un detalle formal: el alto registro de sus comparaciones, la exactitud de sus metáforas.
Un libro que da gusto leer. En verdad.
Van algunas líneas.
“La cortesía de un negro, Lorenzo, puede ser exquisita. Hay una suavidad de mirada y de tacto que sólo ellos tienen.
“-¿Usted cree en la Patria, Don Leandro? –Por supuesto, aunque no aspiro a comprenderla. Que quede claro.
“La verdadera patria son las regiones, no esas fronteras de tinta china creadas por la diplomacia.
“(…) el Colegio de Historiadores es una de las instituciones más cuidadas por nuestro gobierno. Entrar allí es un privilegio y un alto honor. La tarea de ellos, Don Fernando, es inventar la Patria, darle forma, jerarquizar el endiablado remolino de los acontecimientos, ordenar las innumerables opiniones que recorren, como pájaros extraviados, estas interminables regiones.
“Tenía ojos de pasajero, de muchacho que ha viajado solitario por nuestros laberintos fluviales.
“(…) la velocidad se paga con la vejez prematura, con ojeras de carbón y con una curiosa forma de la desolación. Mirar las cosas con lentitud ha sido mi invariable divisa y no puedo quejarme de los resultados.
“El amor es así, necesita confirmación, un espejismo que exige realidad.
“Nunca entramos solos al amor, están con nosotros quienes nos precedieron, genealogías iluminadas u obscenas cuyo origen exacto ignoramos.
“Los viejos, Marielita, tenemos que aprovechar el amanecer. Ya estoy muy tieso para hacerte el amor en la hamaca. Vámonos para allá.
“También es verdad que sabía darle al amor, con astucia de anciano, un aire de postrimerías, de necesidad vital, de medicina, de jugarse la vida, que ningún joven, salvo los enamorados de la muerte, pueden combinar.
“A veces, cuando se cansaba de hablar, se resbalaba por el costado de la flaca nazarena y le acariciaba el pezón con la lengua y luego abría la boca, becerro viejo, para que el seno opulento se la llenara”.

Testamento

Como la selva virgen,
me alimento de mi propia muerte.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Cinco Haikús

1.
La luna sirvió
Hace ya mucho tiempo
Como agujero.

2.
Ven, ave fénix
No te des por vencida
Fornicándome.

3.
Solamente yo
Te ví correr desnuda
Bajo la luna.

4.
Inquisiciones,
Presencia que desarma
Trabajos, alma.

5.
“No existen hechos,
Sólo interpretaciones”.
Hitler lee a Nietzsche.

martes, 13 de noviembre de 2007

Estribillo punk

La mierda me educa
Le gusto al sistema
Me quiere tragar
Quiere mi lexema!!

jueves, 25 de octubre de 2007

En Tierra de Nadie

Para J.C.Onetti

Los lancheros lo encontraron, pisándolo casi, encogido, negro, rodeado de perros sucios y alertas, delirando en voz baja –el viento duro y el frío de la noche habrían maltratado su garganta, ya no quedaba ni siquiera saliva suficiente para otro, último escupitajo-, seguro de que alguien lo escuchaba, los últimos rastros de la fe que lo había hecho regresar a Santa María. ¿Para qué? Para susurrar: Por qué me has abandonado, por qué me has dejado. No era una pregunta, era una simple afirmación.
Sintió el par de labios resecos, descuidados, casi pudo jurar que morados, antes de abrir los ojos. Fue un beso carente de remedio, por tanto sincero, un minúsculo instrumento de tortura que flageló su boca semiabierta, como a la espera de abrir paso, darle salida a algo en su interior. Aquel suplicio fue corto pero intenso, sin ritmo. Cuando abrió los ojos a esa madrugada hostil, todavía tirado en el muelle y envuelto en su ropaje oscuro, trató en vano de encontrar al responsable. Sin embargo creyó ver un bulto humano que río abajo se lanzaba desenfadado y sin fuerzas a las aguas verdes y profundas.
Resguardó conscientemente sus ojos enrojecidos bajo los párpados y lo asaltó la imagen del mucamo. Algo le dolió y tuvo que abrirlos. Sus ropas estaban mojadas a pesar de ser bastante gruesas. Con una mano se tocó las dos rodillas saltadas, congeladas, azules.
Quiso preguntar algo, preguntarse: Todo parecía aclarado. No había más cuestionamientos, solamente quedaba afirmar. ¿Afirmar qué?
Su boca seguía entreabierta, expectante, casi autista, cuando oyó a los lancheros que había estado esperando. Su espalda casi tocaba el suelo pese a haber recogido un poco los codos hacia atrás, fue entonces cuando creyó que debía sacar algo y así, sin tomar posición, sin buscar –sabía que no encontraría- fuerzas para levantarse, carraspeó una, dos, tres veces hasta juntar un poco de saliva seca, pastosa, y con un ligero y conocido movimiento interno entre tráquea, muelas y mejillas, auxiliado por la inerte lengua (la sustancia quedó cerca de los labios) mecánicamente lanzó hacia su izquierda aquel escupitajo. Su boca, por fin, se cerró. Cuando sintió que los lancheros se le acercaban empezó a musitar: ¿Por qué me has abandonado, por qué me has abandonado Brausen?